
En noche fría y de tormenta,
oí como me llamabas.
Una voz dulce fresca
me anunciaba tu llegada.
Eran las dos menos cuarto,
no podía estar en la cama,
me levante muy despacio,
para no romper l calma.
Pasee toda la noche,
sin decir ni una palabra.
Ya lo había vivido antes,
sabia lo que me esperaba.
Para que preocupar a nadie,
mejor que ellos descansaran
A la mañana siguiente, me encontraba agotada.
la noche había sido larga, estábamos preparadas.
Tu querías dejar mi cuerpo y yo que tu lo dejaras.
A las doce y veinticinco tu cuerpecito asomaba.
Eras un bebe precioso,grandes ojos te adornaban.
Envuelta en canela y miel,
calentita y sonrosada,con una mantita blanca.
Te pusieron en mi cama,el aroma de tu piel,
lo guardo aun en mi alma.
Cada hijo es una bendición de DIOS todos son
especiales y maravillosos mi segunda
hija, que hoy tiene veinticuatro años, me lleno de felicidad y ha vuelto
a llenarme con una hijita preciosa.
Son recuerdos de mi vida importantes y
emocionante para mi,por eso lo comparto
con vosotros.
Geni.