jueves, 12 de marzo de 2009

AMIGA SOR TERESA


Cuando tenia seis años mis padres preocupados por mi educación, me buscaron un buen colegio, y optaron por uno religioso, como podéis suponer la enseñanza era totalmente católica,apostólica y romana.
Un microbus venia a recogerme sobre las ocho y media de la mañana y no regresaba hasta las seis de la tarde a mi casa.
Entre mis recuerdos mas hermosos de aquella época, tenia yo sobre siete años, cuando una mañana, a la hora del recreo, subí unas escaleras que nos estaban prohibidas a las alumnas, al abrir una puerta,encontré a una anciana temblorosa, que me pregunto ¿que haces aquí? yo un poco asustada pero con tono simpático, le conteste ¿que haces tu'?
Ella soltó una risa,que me sorprendió,las dos nos reímos juntas y ahí comienzo una gran amistad.
Aquella anciana se llamaba Sor Teresa, estaba enferma tenia ochenta y ocho años y pasaba las horas postrada en una cama, sin que nadie la acompañase y escuchara sus bellas historias. Aquello me impresiono,era una mujer muy buena, la recuerdo con mucho cariño.
Todos los días a la hora del recreo corría a visitarla,así estuvimos durante mucho tiempo,yo le llevaba pastelito y chocolate que podía coger de casa,
El tiempo que pasábamos juntas lo disfrutabamos , le hablaba de mis cosas de niña, ,una vez casi nos pillan , me escondí bajo la cama junto a sus zapatillas y un orinal de porcelana, jugábamos, cambiábamos cromos y también estampas, recuerdo sus manos suaves arrugadas por los años,como me acariciaban el cabello, cuando me echaba en su cama yo la besaba la frente ella me sonreía, le decía cuanto te quiero eres mi mejor amiga, le hablaba de un futuro que ella jamas vería, le prometía que algún día me la llevaría conmigo para siempre, se reía con mis cosas.
Ella me contaba historias de su niñez de su pueblo.
Yo le preguntaba ¿por que te metiste a monja? ella decía que encontró su camino su vocación y su amor por los demás la hizo mas fuerte aun,se dedico a hacer el bien y a no pensar en si misma.
En una cajita plateada guardaba todos sus recuerdo fotografías y cartas de sus padres de una hermana de ella misma, también guardaba los papelitosde aquellas chocolatinas con las que yo la obsequiaba, una cinta de mi pelo,que perdí sin darme cuenta, algunos poemas que le habían escrito en su juventud. Me hizo mucha ilusión que guardara entre sus cosas mi cita del pelo y los papelitos de aquellas chocolatinas,entendí que yo le importaba tanto como esas recuerdos, me sentí muy feliz de formar parte de su vida que extraño era todo aquello ¿como podía sentir yo de aquella forma solo tenia siete años, pero el amorque aquella mujer me trasmitió hizo madurar mi alma, de ella afloro una niña y yo a su vez una anciana.
Una mañana corrí al encuentro con mi amiga y al subir la escalera su puerta estaba cerrada,vi salir al padre Juan, despacito como pude fui bajando las escaleras, un pellizco en el estomago me invadió en a aquel momento no sabia lo que pasaba ,pero algo malo presentía.
Las oía hablar entre dientes, ¿que pasaba? no sabia.
Mi amiga me necesitaba y yo no podía estar con ella,era pequeña pero mis sentimientos eran grande. ¿Preguntaría por mi?¿ me dejaría una carta?¿quizás algún recuerdo de su cajita plateada? yo resaba le pedía a Dios que no se la llevara que ella era feliz,
prometí cuidarla mejor, le contaría mas historia, le daría mas chocolate,que impotencia sentía, no podía hacer nada,solo quería abrasarla y darle un beso para que me recordara.
Me marche con mi dolor a otra parte, ese día su chocolate se marchito en mi cartera entre los libros de texto, triste y llorosa marche,mis amigas preguntaban,pero mis labios estaban sellados era nuestro secreto.
Mi vida no fue la misma,lo que ella sembró,siempre lo llevaré conmigo.
Ella se fue de este mundo pero no de mi corazón.
AMIGA SOR TERESA.

10 comentarios:

  1. Hola Geni, he saltado desde el patio de BELKIS para saludarte y decirte que en mi casa siempre encontrarás la mesa puesta y un plato de comida.
    Un saludo desde Mula
    JUAN

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  2. Geni, que bonito lo que cuentas. Sabes yo también fui a colegio de monjitas y entablé bellas amistades con algunas de ellas. Por lo general suelen ser muy entregadas y te enseñan muchos valores. La semilla del amor al prójimo perdura en nuestros corazones.
    Un gran abrazo y gracias amiga por darte un paseito por mi rinconcito casi a diario. Eres un sol.
    Besitos

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  3. bello relato, Geni, bello homenaje a alguien que está en tu corazón.
    BESOS

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  4. No tuve esa experiencia pero es bonita la amistad que cuentas.

    Un abrazo

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  5. Hola GENI, bello el relato de esa majestuosa mujer, que a buen seguro nos mira desde el cielo.
    Hoy al fin pude ponerte entre mis favoritos.

    Te seguiré leyendo

    Saludos sinceros.

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  6. Geni, he llegado hasta aquí navegando al azar y me recibiste con un relato de alta ternura, e inmejorable desarrollo.
    Conmovedor, me voy de aquí para regresar.
    Besos ultramarinos.

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  7. Geni, puedo yo ahora ser de tu club de fans?...qué sensibilidad tienes, dios, estoy conmovido todavía.
    Besos, amiga querida, no te soltaré las manos, tocaya de siogno!
    REL

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  8. Qué bonita historia, Geni. Yo, por desgracia, no tengo ningún bello recuerdo de las monjas. Más bien al contrario...
    Un beso inmenso

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  9. PIENSO EN TI, NO TE OLVIDES.
    CARLOS.

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  10. Hola, Geni...

    Entrañablemente bello, una historia que solo tu tienes la dicha de contar, que te ha dejado muy buenos recuerdos y enseñanzas.

    "Ama a tu prójimo como a ti mismo"

    Un abrazo.

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